martes, 18 de septiembre de 2007

IVAN DURAN "MI HISTORIA"

IVAN DARIO DURAN VARGAS
Bellas artes
Primer semestre


“MI HISTORIA”




PRIMER MOMENTO: Cuando aprendí a leer el mundo, antes de leer la palabra.

Nacido el 29 de Abril de 1983 en San Gil (S/der), de padres Sangileños igualmente, mi madre Ana Vargas, una mujer de campo, trabajo, oficio, como en aquellos tiempos; Mi padre, José Duran, un hombre trabajador, creativo, tanto así que trabajaba la electrónica sin especialización alguna, su gran debilidad el trago y la vida desordenada, motivo por el cual la relación entro en crisis sentenciando su final en el año de 1988.
Hasta este mismo año (1988), los recuerdos son nublosos, mi casa algo pequeña, se distribuida en una sala – comedor, dos habitaciones, un baño, la cocina y el solar, ubicada sobre una amplia avenida sin pavimentar y mucho trancito vehicular, lo cual valía una prohibición de mis padres para no salir aventurar con mis amigos ese mundo exterior que encontraba al otro lado de la puerta principal de mi pequeña morada, prohibición que se cumplía la mitad de las veces, por que aun recuerdo jugar con carritos sobre esas curiosas estructuras de barro que dejaban las grandes llantas de los autobuses de la época.

Mi vida transcurría de nuestra casa y la casa donde trabajaba mamá; atendiendo un micro mercado, mientras yo pasaba el día con unos cuantos muñecos y un gato negro que sus dueños consentían como uno más de ellos.
Mamá aprovechaba los domingos como buena cristiana para la visitar la iglesia, para lo que yo hacía buena cara solo por el paseo y un rico helado que disfrutábamos luego de un largo e incomprensible discurso matutino.

A finales del año 1988 tras el fracaso matrimonial de mis padres, mamá decide empezar con una nueva etapa de su vida, se traslada a la Ciudad de Bucaramanga (S/der), se establece y unos días más tarde regresa por mi, algo por lo que papá no estaba muy de acuerdo.
Mamá invento unas cortas vacaciones a la ciudad donde se radicaba, con una autorización no muy convencida de papá, igual creo pensar, que retenerme solo era pretexto por la separación con mamá, y la confirmación de ello es no haber vuelto a la ciudad de San Gil.

Recuerdo de mí llegada a la capital, un centro abastecido de gente y comercio, mi mirada se perdía entre la masa humana y vehicular.
Mamá se había ubicado en el barrio caldas de Floridablanca, las cosas no fueron para nada fácil, construir una vida nueva tendría sus complicaciones, mamá entro a trabajar en el servicio domestico y yo en mi nuevo techo “La pensión”.

LA PENSION

Su entrada una gigantesca puerta de madera color café, otra contrapuerta en barrotes de madera verticales, que tenían como objetivo retener un gran perro, del tamaño de un cerdo, que sin ladrar ya espantaba, luego seguía un largo pasillo con habitaciones de lado y lado, la habitación nuestra, atrás cerca del patio de ropas y nuestra vecina más cercana la señora Rosa, quien cuidaba de este humilde narrador mientras mi madre llegaba de trabajar.

De menos a más se construyo un ambiente familiar con doña Rosa y los suyos, ella una señora seria y entregada a sus extrañas creencias religiosas, don Ramón, su señor esposo que dejaba ver su gran sabiduría en su cabellera blanca, y Rosita la hija de esté feliz ejemplo matrimonial; con Rosita creció una bonita e inocente amistad, y se convirtió en la compañera ideal para divertir esos solos y largos días sin mamá.


SEGUNDO MOMENTO
AL INICIAR LA LECTURA DE LA PALABRA, CUANDO INGRESE A LA ESCUELA Y EL BACHILLERATO


LA ESCUELA

Mis estudios de primaria los realice en la Concentración Fe y alegría del barrio zapamanga, un barrio vecino cerca del caldas.
Todos los días caminaba como unos 500 metros en subida hasta llegar a la escuela, lo primero que encontrábamos era su amplia entrada, estaba también cercada con paredes de ladrillo a medio pintar con cal blanca, unos metros más adelante una cancha para las clases deportivas y para la formación diaria antes de cada jornada estudiantil, en un costado otra pequeña entrada a la zona de aulas de clases, distribuidas en un largo y escalafonado patio, qué si dejáramos a nuestra imaginación, parecían cascadas de concreto que descendían a un metro de altura una de la otra.
Encontramos la rectoría, la caseta de venta de refrescos y comida y diez aulas de clase, dos por cada grado, dos para primero, dos para segundo y así uno al frente del otro.

Era una escuela regida por monjitas, y como en todo cuento siempre había la gruñona (La rectora, de procedencia española) y la buena gente (La profesora de español).

La escuela es una experiencia muy bonita, ahora recordando, el aprender con el corito, ¡la mamá de memo, memo ama a su mamá!, el conocer nuestro país con pasadas al mapa a decir departamentos y capitales, las complicadas carteleras, las cadenas alimenticias de las ciencias naturales, en fin un reto en ese entonces, una historia divertida hoy.


EL COLEGIO

Para esa época dejaba atrás las aventurillas de escuela para explorar ese nuevo reto, el colegio, a finales del año de 1993 estábamos en una temporada muy crucial, entrega de boletines de quinto , lo que de tener éxito valía avanzar a mis estudios secundarios, aparte de eso, los exámenes de admisión a colegios oficiales y un empleo que mamá gestionaba para mi, según ella “para no darle tiempo a los malos hábitos juveniles”; y entonces el pelao de los mandados mi primer cargo laboral, en un taller automotriz.

Terminaba bien el año escolar y empezaba la búsqueda de colegio, mamá siempre resaltaba “Que bueno seria tener el privilegio de escoger colegio” no muy lejana estaba esa alegría para mamá, aprobé en tres colegios oficiales, uno de ellos el Instituto de enseñanza media diversificada (INEM), donde también mama quería que estudiara y así fue.

En el año de 1994 empecé mi primero bachillerato, el colegio una gran institución a nivel académico y físico, centenares de estudiantes, cantidades de salones de clase, seis cafeterías, diez canchas deportivas, un coliseo, un auditorio, calles amplias nos sentíamos en una pequeña ciudad, los primeros días, era más la preocupación por no extraviarnos, que por estudiar , y con ello también los cambios escolares, no eran dos recreos, si no cinco descansos entre clase y clase, teníamos un aula y un profesor por materia de clase, mas horas escolares, mas responsabilidad académica, un cambio total.
Hasta tercero bachillerato se rotaban ramas académicas cada cuatro meses y estas eran, promoción social, industrial y agropecuaria, ya en noveno se elegía una, siendo esta última la de mi elección.
Teníamos cada ocho días un encuentro con la naturaleza, nos enseñaron a cuidar, trabajar y aprovechar los animales y la tierra.

En secundaria no fui exento de aquello que nos hace un poco la vida complicada, los previos, los exámenes finales, exposiciones orales, trabajos individuales y grupales, esos largos ejercicios matemáticos, suspendidas de clase, llamadas de acudiente, firmas en el observador, entrega de notas a los padres de familia y cientos de problemas mas.
También hubo momentos gozosos con los compañeros de clase, guerras de bolas de papel, excursiones, días de granja, reuniones cumpleañeras, las clases deportivas, de dibujo, manualidades, todas ellas con buenas calificaciones.

Luego de seis años de momentos complicados y buenos, en el año de 1999 se cumple con el objetivo, graduarme como bachiller inemita un nuevo triunfo mió y de mamá, el 04 de diciembre de este mismo año llega el momento tan esperado por mis compañeros y yo, la gala y el diploma de grado, el saludo con el rector después de seis largos años sin cruzar palabras con el, las fotos y lagrimas de alegría, las felicitaciones familiares, en fin, terminaba una etapa más de mi vida.

EL ¿QUE VOY HACER?

En el año 2000, después de unas cortas vacaciones dicembrinas empieza la etapa del ¿Qué voy hacer? Estudiar, trabajar, siendo esta última, la primera opción por cuestiones económicas, seguí trabajando en el taller automotriz pero ya no solo en vacaciones, si no en la planta principal, donde me he venido desempeñando como auxiliar en la parte administrativa.


TERCER MOMENTO: ahora, como soy yo como lectoescritor.

En los tres últimos años mi vida gira alrededor de grandes cambios, seguimos construyendo un mejor futuro con mamá, conocí a mi novia Yuly, tenemos un hermoso hijo de dos años llamado Santiago, por ahora ellos están con mis suegros mientras planteamos como convivir, el trabajo ocupa la mayor parte de mi tiempo, trato de aprovechar los espacios libres con mi familia y las cosas personales, ahora el día de descanso semanal lo utilizo para mi carrera universitaria en bellas artes, me encanta el dibujo, las manualidades, el cine, el fútbol, me relaciono mas con la lectura que la escritura, leo periódicos y revistas deportivas y sociales, libros tengo algunos, me gustan mucho los relacionados con la superación personal, mi defecto es que nunca los termino, recuerdo haber leído uno completo se llama ¿QUIE SE HA LLEVADO MI QUESO? También están DIANETICA, PORQUE TRIUNFAN LOS TRIUNFADORES, LAS SIETE LLAVES DE LA SUPER EFICIENCIA, TRES LIBROS DE IGOR, pero todos ellos a medio leer, la verdad mi trabajo ocupa mucho tiempo, cuando me motivo a leer, es por hacer pequeños cambios en mi cotidianidad, como ser mas eficiente en la familia, trabajo, estudio, como sacar cosas buenas de las malas situaciones, y buscar una correcta orientación personal, familiar social.



EVALUACION Y VALORACION DE LA HISTORIA LECTOESCRITORA


Para construcción de mi historia lecto – escritora, trate primero que todo seguir los pasos según como lo propone Paulo Freire, haciendo un intento por usar bien las letras mayúsculas y la ortografía, aunque fallo en dar un buen uso a los signos de puntuación, y nunca uso la tilde.
Presento un orden lógico en el escrito, repito tal ves muchas palabras sin darme cuenta, también falle por hacer una redacción personal en partes de la historia, establecí subtítulos para marcar momentos.
Si nos damos cuenta, no hubo métodos ni ejemplos de enseñanza lecto escritora por parte familiar, creo que es algo que nuestros padres dejan en manos de instituciones educativas, sin crearse ese ambiente lectoescritor que nos favorece para nuestros días, tampoco las escuelas y colegios de la época hacían mayor esfuerzo por extender, esas habilidades ligadas a la comunicación, como son la lectura y la escritura.
Quisiera establecer un método de enseñanza lecto –escritora y mejorar habilidades para la gestión del conocimiento, como por ejemplo una buena auto percepción de contenidos en mis lecturas.



PLAN DE MEJORAMIENTO

Como nuestra carrera lo exige, me esforzare por percibir y comprender hasta las características mas pequeñas de nuestra vida cotidiana, tratar de dar sentido a todo lo que me rodea. Leo con poca frecuencia por causa de mi trabajo, abarca la mayor parte de mi tiempo, en mis espacios laborales leo periódicos, revistas preferiblemente deportivas, ocupan mas espacio en mi interés lector, tengo libros a medio leer por no adquirir esa disciplina que se nenecita, la cual quiero adquirir, me gustan mucho las lecturas relacionadas a mejorar mi vida personal, familiar y laboral; como ya decía bellas artes es una carrera que necesita que el estudiante tenga mucho contacto con la naturaleza, lo material y la sociedad, por lo tanto dedicare a trabajar fuerte en los talleres de lenguaje con ayuda de nuestro profesor y los cipas, para lograr construirme como una persona mas critica, y procurare terminar en este resto de año 2007, por lo menos 2 libros que he aplazado por falta de dedicación y me dedicare a complementar mis estudios accediendo, seleccionando y aplicando a mi proyecto de vida toda información posible.


2 comentarios:

Jose Santamaria dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
german chapeta dijo...

Historia interesante
calificación 4,0